Por Celia Antonini - Psicóloga clínicaCuidado con los pensamientos negativos*La crisis financiera mundial y la desaceleración de la economía global son un hecho. También se habla de posible recesión. | |||||||||||||||||||||||||
48 comentarios | |||||
Toda crisis implica necesariamente un desequilibrio emocional. El desequilibrio se produce porque hay un cambio repentino en la situación habitual de las personas y frente a esa nueva situación sentimos que no podemos responder con los métodos acostumbrados. Necesitamos generar nuevas herramientas y nuevos recursos para dar respuesta a la nueva situación. No podemos mantener la misma actitud de antes y la sensación de no saber qué hacer produce una desorganización emocional.
Esta desorganización emocional nos desequilibra mentalmente y ello se manifiesta con aumento de tensión, ansiedad y angustia acompañados de incertidumbre sobre el futuro. Sin embargo, este cambio abrupto de escenario que es la crisis no nos afecta a todos por igual. La forma en que nos afecte va a estar dada por el tiempo que le lleve a cada uno re-establecer nuevamente el equilibrio.
Ante la crisis económica una persona puede experimentar sentimientos de desesperación y miedo sostenidos a lo largo de los días y al no encontrar mecanismos regulatorios propios que la ayuden a calmarse, comenzará a tener síntomas y malestares que, de nos ser tratados, lo llevarán a enfermarse.
Un tiempo prolongado de tensión provoca estrés, un alto nivel de angustia desemboca en un ataque de pánico y los pensamientos negativos, la desesperanza y la sensación de no poder encontrar una salida, conducen a la depresión. Además el nerviosismo y la tensión prolongada pueden acarrear trastornos y enfermedades psicosomáticas.
Nosotros, como argentinos, estamos más acostumbrados a las situaciones de crisis y convivimos más naturalmente con la sensación de incertidumbre. La improvisación forma parte de nuestra cultura y esto posibilita que el tiempo de acomodación que necesitamos para re-establecer un nuevo equilibrio sea más rápido de alcanzar que para la gente que vive en otros países, como los Estados Unidos o en Europa. Pero, por otro lado, nuestra “estabilidad” socio-económica es más frágil y fácilmente se puede comprometer la seguridad básica del individuo, provocando desestabilización emocional, lo que conlleva a diversas enfermedades.
La mejor manera de proteger nuestra salud mental es estar muy atentos a lo que estamos pensando. Cada pensamiento que tenemos sobre nosotros mismos genera una determinada emoción. El impacto emocional es inmediato. Si la proyección que hacemos es negativa, nos inundaremos de sentimientos de desesperanza e inutilidad y con ellos enfrentaremos el futuro.
La creencia que tengamos sobre nosotros mismos será determinante de las acciones y conductas que tendremos. No es lo mismo pensar que podremos salir adelante de la situación que estamos viviendo, que pensar que no lo lograremos. Cumplimos al pie de la letra todo lo que es aceptado por nosotros, sea positivo o negativo.
Si tenemos el firme convencimiento de no poder salir adelante y no logramos revertir por nosotros mismos los pensamientos y emociones negativas, entonces será el momento de buscar ayuda profesional.
Licenciada Celia Antonini, psicóloga clínica especialista en trastornos depresivos y autora de "Qué hay en su cabeza. Vivimos como pensamos" (Editorial del Nuevo Extremo).
| 3 de Noviembre de 2008 15:24 | Celia Antonini |
| © Minutouno 2006-2010 · Todos los derechos reservados · Director: Julio Villalonga | powered by
|