Una argentina de 35 años que residía en España pero se encontraba en casa de su familia en Córdoba, falleció este fin de semana tras ser anestesiada en una clínica privada para recibir un implante mamario de siliconas.
La mujer había regresado a Córdoba hace dos meses y había decidido someterse a una cirugía para agrandarse el busto. "La paciente falleció el sábado 11, llegó al hospital el 7, tras haber sido derivada por la Justicia", explicó Isabel Canavarro, directora del Nuevo Hospital San Roque, según publicó Clarín.
El fiscal Gustavo Sandoval imputó, por la muerte de Mabel Quinteros, a un cirujano, dos anestesistas y un ayudante como presuntos responsables del delito de homicidio culposo.
El viernes 3 de octubre pasado, la chica había ingresado al quirófano del "Centro Privado de Cirugía Estética" ubicado en la esquina de Ambrosio Olmos y Bolivia, en barrio Nueva Córdoba. El fiscal Sandoval recibió testimonios de testigos como los instrumentistas. Aseguraron que "tras recibir la anestesia, la paciente se descompuso, sufrió un shock y no la pudieron reanimar".
Los mismos médicos que la atendían la trasladaron a la Clínica Vélez Sársfield para tratar de estabilizarla clínicamente, pero no pudieron. Y el martes 7 de octubre, fue la Justicia la que ordenó trasladarla hacia el Nuevo Hospital San Roque, donde murió.
Ni desde el "Centro Privado de Cirugía Estética" ni los familiares de Mabel quisieron hablar del caso, hasta que actúe la Justicia.
El caso ocurre cuando Córdoba discute la polémica por una fiesta a realizarse el próximo fin de semana en un boliche, donde se sorteará un implante de siliconas, algo que ya fue prohibido en otros distritos.