La nueva tendencia en libros de autoayuda se despega del “hágalo Ud. mismo en 12 pasos” que existía en los primeros textos de salvataje personal llegados del extranjero. Una nueva espiritualidad, filosófica más que religiosa, llega a las librerías y capta a una notable cantidad de lectores.
Sin ir más lejos, en el top 5 de los títulos más vendidos por el sitio Temátika, tres de los cinco libros más comprados fueron libros de auto ayuda: primero está el El combustible espiritual, de Ari Paluch. Después, el libro de Bernardo Stamatea, Gente tóxica.
Un libro que arrasó con todos los libros espirituales en todo el mundo es El Secreto, de Rhonda Byrnes. El pequeño pero potente librito basado en la Ley de Atracción cuesta el doble que el best seller de Paluch, pero aún así se ubica en el cuarto lugar del top 5.
Ayer mismo se presentó en Palermo un libro nuevo sobre espiritualidad laica y la vida cotidiana: El espejo del alma, de Walter Dresler. Pero este libro no es un libro de autoayuda sino de “superación personal”, en palabras del propio Dresel a
.
El espejo… ofrece “herramientas prácticas para resolver problemas cotidianos", según explicó el autor. Para Dresler, que es cardiólogo y homeópata, la popularidad de estos libros no es impuesta por el mercado sino por la “necesidad de herramientas, como la flexibilidad y la adaptación a nuevos escenarios”.
“La vida no es una línea recta”, establece Dresel, y como tal, tiene obstáculos que impiden descubrir “qué es lo que queremos”. Para el autor, la imagen que el espejo debe devolver “va más allá del aspecto físico”. El libro ofrece herramientas, pero sin ser “complacientes con los errores, sino justos”, como determina Dresel.
El uruguayo aclara que no es un caso más de un autor que crea las necesidades de los lectores. “Ningún ser humano puede andar sin plan”, admite Dresel. Y al parecer, este libro sería la herramienta adecuada para trazar ese plan. Y si no es este libro, será otro y otro... la idea, claro, es encontrar aquello que no complete durante y después de la lectura.
¿Puede un libro lograr eso?