La última voluntad de Ángel Pantoja Medina era simple, aunque algo inusual: permanecer parado en el living de su casa durante tres días después de muerto. El joven portorriqueño de 24 años fue encontrado muerto por la policía debajo de un puente, por razones todavía desconocidas.
Lo que seguro era conocido, era el deseo de Ángel de estar de pie en su casa 72 horas, como si fuera un invitado presente en su propio velorio. Su familia lo vistió de pies a cabeza como si fuera un día cualquiera y le puso la gorra del uniforme del equipo de baseball Yankees.
El hermano del difunto, Carlos, comentó a El Nuevo Día, un diario de San Juan de Puerto Rico, que Ángel quería estar “feliz y parado” junto a su féretro lleno de flores, en su propio funeral. Por este motivo, la casa funeraria que se encargó del entierro tuvo la insólita oportunidad de contar entre los deudos presentes al propio muerto.