Sorpresa y desazón provocó en el mundo del espectáculo la noticia de que el protagonista de la saga Harry Potter, Daniel Radcliffe, sufre de un trastorno conocido como “enfermedad del niño torpe”, un problema neurológico que le provoca dificultades en el movimiento y la coordinación.
Sin embargo no todas son pálidas para el joven actor, quien a sus 19 años acaba de ser proclamado el artista joven mejor remunerado.
La media anual de beneficios de Radcliffe ronda los 17 millones de euros y casi empata con el sueldo de la estrella estadounidense del momento, Miley Cyrus, según los cálculos de la revista Forbes.
La embriagadora danza de millones es sólo un esbozo de las posibilidades comerciales de ambos actores. Radcliffe firmó un acuerdo que supera los 56 millones de euros para garantizar su papel protagonista en las dos películas de Harry Potter pendientes de estreno.
Por su parte Cyrus, quien encarna al personaje de Hannah Montana en la serie televisiva de Disney, vendió todas las entradas de su inminente gira mundial, erigida en un ícono adolescente a sus 15 años.
Radcliffe sufre dispraxia hace muchos años y no puede ni siquiera atarse los cordones, mucho menos, es capaz de realizar movimientos complejos que requieran una alta capacidad motriz.
¿Lo afectará tanto esa enfermedad como para no poder contar los billetes?