La cría de ballena abandonada hace cinco días por su madre en una playa del norte de Sídney fue sacrificada hoy, después de que su estado empeorara, informaron las autoridades australianas.
La ballena jorobada tenía dos semanas de vida y cuatro metros de largo, fue bautizada como Colin, y confundía con su mamá a un barco varado en la playa de Pittwater.
No había podido alimentarse desde que se separó de su madre, entonces los funcionarios del Servicio de Parques y Naturaleza del estado de Nueva Gales del Sur decidieron ayer darle una dosis letal de anestesia y acabar así con su sufrimiento.
Un pequeño grupo de ciudadanos se reunió hoy en Pittwater para oponerse al sacrificio de Colin, pero nada pudieron hacer.
Los expertos de biología marina del "Proyecto Oceanía" consideran que la contaminación acústica provocada por los barcos podría haber sido el motivo de que Colin perdiera el contacto con su madre. Un equipo de expertos realizará una autopsia al cetáceo para intentar determinar la causa del abandono materno.
Un equipo de biólogos analizó los últimos días las opciones para salvar a Colin. Pensaron en tratar de devolverla al océano y dejarla allí, sola, con la esperanza de que estableciera contacto con otros cetáceos y lograra atraer a una madre adoptiva.
Otra opción era criarla, para lo que se habrían requerido unos treinta trabajadores y 600 litros de leche diarios, durante los once meses de lactancia.
Las aguas del sur de Australia registraron un número récord de avistamientos de ballenas durante los últimos meses, según la Oficina de Turismo de la región.