El Sol no es inocuo en invierno y el protector solar es fundamental para cuidar la piel

*En invierno también hay que proteger la piel del sol usando un filtro adecuado.
*Los factores propios de esta estación puden producir deshidratación, quemaduras solares, envejecimiento prematuro y fotocarcinogénesis.

La luz solar es la fuente de energía fundamental y es de vital importancia para la vida. Sin embargo, cuando la absorción de esta energía solar incide sobre la piel de manera repetitiva, puede provocar secuelas patológicas. Por eso es necesario tomar con responsabilidad la exposición de la piel a esta fuente de energía para convertirla, con la adecuada protección en una aliada con el uso de protectores solares.

Además del sol, factores propios del invierno, como la nieve, el frío, el viento, la humedad, el clima de montaña, los cambios bruscos de temperatura causados por los ambientes calefaccionados y su contraste con el aire libre, pueden ocasionar importantes daños a la piel que producen, a largo plazo, deshidratación, envejecimiento prematuro, descamación, fisuras, grietas cutáneas, quemaduras solares y fotocarcinogénesis.

En la actualidad, es posible medir los efectos de la radiación solar sobre la piel, y los estudios epidemiológicos realizados en múltiples zonas del mundo, permiten establecer los riesgos y beneficios de la exposición a luz solar y la radiación ultravioleta.

“Debido a la evidencia del fotoenvejecimiento cutáneo y la relación del cáncer de piel con las radiaciones solares, hoy se recomienda durante el invierno el uso de protectores solares durante la práctica de deportes y actividades al aire libre en invierno, como los que se practican en montaña y cerros: ski, trecking, snowboard, alpinismo y otras que se realizan en la ciudad y en el agua. Está probado que el reflejo del sol puede producir en la piel del rostro, manos, orejas, cuero cabelludo, cuello, labios y párpados, quemaduras solares, deshidratación, envejecimiento prematuro, descamación, fisuras, grietas cutáneas, y fotocarcinogénesis, pues la piel durante el invierno se ve muy expuesta al frío, viento y humedad.  Por eso, es vital el uso de protección en sus distintos factores atentos al tipo de piel y las recomendaciones del dermatólogo. Esta es una manera de disfrutar del sol de un modo seguro, confiable, y efectivo”, explica la doctora Mónica Maiolino, Dermatóloga asesora del laboratorio Andrómaco para la marca Dermalgós.

Fototipos cutáneos

El fototipo es la capacidad de adaptación al sol que cada persona tiene desde que nace, es decir, el conjunto de características físicas de la persona que determinan su capacidad para broncearse (color de la piel, cabellos, ojo). Cuanto más pequeña sea esta capacidad, más reducida será la capacidad de resistir al sol.

El fototipo I: Corresponde a las pieles muy claras, siempre experimenta quemaduras solares y nunca se broncea.

El fototipo II: pieles claras, experimenta siempre quemaduras solares con facilidad y se broncea mínimamente. Estos dos fototipos se denominan “sensibles” a la radiación solar.

El fototipo III: pieles intermedias, presentan fácilmente quemaduras moderadas y se broncea gradualmente.

El fototipo IV: pieles morenas, presentan ocasionalmente quemaduras. Se broncea (piel ligeramente morena)
Ambos tipos de piel son “normales” en cuanto a su exposición al sol.

El fototipo V: pieles oscuras, presenta quemaduras esporádicamente. El bronceado es intenso.

El fototipo VI: pieles de raza negra, nunca exhibe quemaduras y se broncea muy intensamente. Estos últimos fototipos se denominan “insensibles” a la irradiación solar.

Radiación Solar

El espectro solar comprende tres zonas fundamentales: luz visible, ultravioleta e infrarroja.

La luz visible o blanca, se halla compuesta por las distintas radiaciones que se observan en el fenómeno del arco iris o cuando se refracta la luz a través de su prisma. Luego encontramos las radiaciones invisibles denominadas ultravioleta (U.V.), que incluye la radiación Uv-A, la Uv-B y la Uv-C). La luz infrarroja invisible (calor) es el conjunto de radiaciones infrarrojas (I.R.).

La Radiación Uv

La radiación ultravioleta representa el componente con mayor poder energético del espectro solar. Depende de la altura del sol, la nubosidad, la altitud y la capa de O3.
Se diferencian tres bandas de radiación Uv: Uv-A, Uv-B y Uv-C.

Uv-A
Es la banda de radiaciones que va de los 320 a 400 nm. Causan envejecimiento de la piel y pueden causar cáncer de piel.

Uv-B
Va de 290 a 320 nm. Causan enrojecimiento, quemadura solar y predisposición al cáncer de piel.

Uv-C
Son filtrados por la capa de Ozono de la atmósfera.

¿Cómo actúan los Protectores Solares?

Los protectores solares deben proteger a la piel de la luz UV-B y UV-A ya que ambas dañan a nuestro organismo y deben ser filtradas. Los componentes de los protectores solares modifican la longitud de onda para que no sea dañina para la piel. Presentan un medio o filtro químico al que se le añaden agentes particulados (filtros físicos). El agregado de Vitaminas E y  Ácido Ascórbico ayudan a disminuir las quemaduras solares.

Los protectores solares son químicos en forma de emulsiones, soluciones y cremas que pueden absorber o filtrar el 95% o más de la UVB y disminuir los efectos nocivos de la UvA.

¿Qué es el Factor de protección solar (FPS)?
    
Los filtros solares han contribuido en los últimos años a proteger la piel de las radiaciones más nocivas. Además permiten que la piel inicie los mecanismos de defensa naturales tales como la pigmentación y el engrosamiento.

El factor de protección solar o FPS es el índice de la capacidad protectora de un filtro frente a los efectos nocivos de la radiación solar sobre la piel. Surge del cálculo entre el tiempo mínimo que se puede exponer una piel al sol sin experimentar eritema (enrojecimiento), en relación al que se podría exponer sin necesidad de filtro solar.

Laboratorios Andrómaco garantiza los FPS de los protectores y pantallas de Dermaglós Línea Solar, los cuales han sido testeados in vivo según normas de la FDA (Food and Drug Administration), bajo estricto control dermatológico.

A través de una amplia gama de productos que mantienen la belleza natural de la piel protegiéndola de las agresiones provocadas por el sol, logrando un equilibrio delicado entre bronceado y belleza, Dermaglós Solar ofrece una línea completa de protectores solares y geles.

Para disfrutar del sol, sin riesgos, Dermaglós Solar recomienda:

Elegir un filtro solar que presente protección para UVA y UVB. Idealmente FPS ≥ 30.  
Aplicar el filtro solar en toda la superficie corporal,  30 a 60 min antes de la exposición al sol
Renovar cada 2 o 3 hs.
Proteger los labios con stick labial.
Utilizar anteojos con protección UVA - UVB.
No exponer al sol a niños menores de 6 meses.
Los menores de 3 años deben utilizar sombreros, ropa de algodón y protectores solares formulados especialmente para niños.
La mujer embarazada debe extremar la protección por los riesgos de pigmentación cutánea en el embarazo.
En la nieve la refracción es mayor, por lo que deben extremarse los cuidados.
2 de julio de 2008 08:32


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