"Jugamos a la pelota con la cabeza de un preso, pero era un poco pesada"*"Chiche" Gelblung recibió a Ariel “Gitano” Acuña quien estuvo involucrado en el sangriento motín ocurrido en 1996 en el penal de Sierra Chica.Con la presencia de Ariel “Gitano” Acuña, el primer preso liberado del grupo que fue denominado “Los 12 Apóstoles” y el periodista Lusi Beldi, que acaba de presentar un libro sobre el tema, la nueva edición de Chiche en vivo estuvo dedicada a recordar el motín más sangriento de la historia argentina.
Como se recordará, el motín ocurrió en el penal de Sierra Chica, pero a diferencia de los cientos de motines que se sucedieron en los últimos años, el protagonizado por Los 12 apóstoles tuvo una crueldad inusitada, porque en los siete días en que los presos dominaron el establecimiento, hubo siete asesinatos, se cocinaron empanadas con la carne de los muertos y hasta jugaron al fútbol con la cabeza de uno.
Ariel “Gitano” Acuña -que hay que recordar, hirió de un disparo a su padre a los 12 años porque abusaba de él- , el primer liberado del grupo explicó por qué se llegó a ese extremo de crueldad “nosotros, los más jóvenes, estábamos enfrentados con un grupo que abusó de nosotros durante muchos años y en todo ese tiempo juntamos mucho odio” contó.
Lo cierto es que en su mayor parte, los asesinados pertenecían a la banda de “Gapo” que en todos los años que pasaron detenidos abusaron de diferentes maneras de los jóvenes y que desencadenó los hechos por todos conocidos, que tienen que ver con el asesinato de este grupo, el posterior descuartizamiento y la empanadas que hicieron con la nalga de uno de los muertos, Cepeda, que por ser el último todavía "no tenía mal olor y estaba fresco”.
Ariel “Gitano” Acuña reconoció que fue él el que les hizo comer las macabras empanadas a los guardia cárceles rehenes “Les dije: ustedes que son unos piolas bárbaros se comieron a un chorro” contó sin inmutarse el ex presidiario.
El “Gitano” contó que el motín en realidad fue un intento de fuga frustrado pero a la vez, también se convirtió en un reclamo “queríamos que se modifique la ley del automotor” dijo a modo de explicación, refiriéndose a que en ese momento había una pena más alta por robar un auto que por asesinato. Finalmente la ley fue modificada durante el gobierno de Carlos Menem
También dijo que había cremado los cadáveres para deshacerse de la evidencia “queríamos sacarnos los cuerpos de encima y los quemamos, ya que estos presos trabajaban para la policía y nosotros especulábamos que se iba a creer que los ratis les habían abierto las puertas”.
Después fue el turno del periodista Luis Beldi, que escribió el libro “Los 12 Apóstoles”, “este grupo hacía 10 años que violaba a los chicos en la cárcel, violaba a las madres y a los parientes de los internos porque si no accedían a sus pedidos mataban a los presos” contó el investigador “y todo esto se hacía con la anuencia del servicio penitenciario” contó.
Más adelante explicó que la banda masacrada era tan odiada dentro del penal que una vez que fueron asesinados se organizó una tétrica ceremonia “primero los arrastraron por el patio e hicieron un velatorio macabro en donde los apilaron y todos los presos pasaron para escupirlos y clavarles facas” contó.
Beldi explicó que la banda de “Gapo” era en realidad un grupo de tareas al servicio de la policía “en cada motín de diferentes cárceles llegaban y mataban líderes, terminaban huelgas de hambre, es decir, era un grupo de tareas manejado por el servicio penitenciario que trabajaba con una red de inteligencia”.
Para el final Luis Beldi contó que la experiencia de escribir sobre la matanza de Sierra Chica fue enriquecedora “lo que me quedó de toda esta investigación es haber conocido que todo lo que pasa en el planeta tierra está concentrado en una cárcel, y además conocí lo que es el dolor de los presos” dijo a modo de epílogo de su libro. | 25 de Abril de 2008 03:54 |
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