Todo el mundo suele taparse la nariz cuando estornuda con la convicción de evitar el paso de los gérmenes hacia el aire, en realidad esta medida es la peor idea si se trata de evitar contagios.
Cuando estornudamos o tosemos y nos tapamos con la mano, los gérmenes pasan directamente a nuestras manos y de allí a todo lo que toquemos con ellas, así es como se extienden las gripes y los catarros entre compañeros de oficina o de escuela, o en el colectivo, o con cualquier persona con la que interactuemos.
La solución es estornudar sobre las mangas, así evitamos que los microbios pasen a las manos o al aire, y, aunque no lo crean, así se anula una de las vías más comunes de transmisión, porque está probado que la principal forma de contagio, no es por el aire sino las manos.
Si la persona no estornuda correctamente, es decir sobre las mangas, debe ir rápidamente a lavarse las manos, o usar un pañuelo que también es muy útil, lo que pasa es que hay que ser muy rápido para llegar a sacar el pañuelo (preferentemente descartable) y ponerlo frente a la cara justo en el momento de la explosión nasal.