Actualmente las personas pasan mucho más tiempo del que les gustaría en la oficina, incluso más que con sus propias familias o sus parejas, pero no hay nada que pueda hacerse para solucionarlo (además de renunciar, claro). Por este motivo para no tener una vida miserable en el ámbito laboral, lo mejor que se puede hacer es tener una buena relación con tus compañeros de trabajo.
Suena el despertador, saltás de la cama con el tiempo justo, desayunás lo más rápido posible (porque te levantaste lo más tarde que pudiste para dormir 10 minutos más), salís a la calle para entrar a los codazos en el transporte público o soportar en tu auto el increíble tráfico de las horas pico.
Por estas razones puede que tu día haya empezado con el pie izquierdo. De hecho, si buscás razones para estar de mal humor, siempre las vas a encontrar y vas a llegar al trabajo con la peor cara que una persona podría tener. Lo peor de todo, es que exactamente lo mismo le pasa a tus compañeros.
Si a todo esto se le suman las rivalidades, opiniones diferentes e incompatibilidades propias de toda relación humana, no es difícil que a veces el ambiente de trabajo se convierta en un lugar bastante tenebroso.
Pero para eso se pueden seguir algunas simples normas de convivencia laboral. Esto hará que te puedas llevar bien con tus iguales y que las ocho o seis horas que compartís no sean una tortura.
- ¿Cuál es tu responsabilidad? El primer paso consiste en reflexionar sobre cuál es tu cuota de culpa en las relaciones difíciles, porque los demás no modificarán su conducta simplemente porque se lo digas, y en cambio todo puede mejorar si te propones cultivar tus habilidades de comunicación.
- Viendo lo mejor de cada uno. Observa qué aspectos favorables podés encontrar en cada persona con la que te relacionás. La mente tiende a amplificar aquello sobre lo que se enfoca, y si se trata de un elemento positivo, éste tiende a impregnar la comunicación, la cual transitará de manera natural y no forzada.
- Buscando soluciones. En la misma línea, otra opción consiste en centrarse en la solución y no en el problema. Enfocate en cómo llevarte mejor con tus compañeros de trabajo en un ambiente que puede no ser bueno.
- Dale tu tiempo. A medida que vayas profundizando en algunas personas, te sorprenderás de lo que puede aportarte ese compañero o compañera casi desconocido, al que saludabas de manera automática. El interés sincero y oportuno por la vida personal de la otra persona, dejando de lado el chismorreo y siempre que el otro se muestre predispuesto, ayuda a estrechar los lazos.
- La sonrisa importa mucho. Procurá llegar al trabajo con una sonrisa y saluda todos los que encuentres a tu paso. Aunque al principio el acto de sonreír te parezca intencionado, recuerda que no hay mejor intención que la de llevarse bien con los demás.
Es básico para mejorar las relaciones laborales dejar de lado las actitudes negativas, el aislamiento, llegar tarde o no cumplir lo que prometes, y hablar de forma soberbia o agresiva.
Hacer bromas pesadas, hablar mal de las personas que no están presentes o dedicarse a los chismes de pasillo, son otras actitudes que te cavarán la tumba.
Si perseveras con esta técnica mental, pronto te llegarán infinidad de ideas para relacionarte mejor y además estarás más predispuesto y abierto a tener experiencias más enriquecedoras con tus compañeros.