"Te odio, odio tu plata, odio tu casa, tus coches, tu historia, odio a la gente como vos que defiende un país injusto e inequitativo". Así se lanzó Luis D´Elía contra Fernando Peña el viernes pasado en su programa radial de FM Metro.
El conductor había llamado al piquetero oficialista para que dé su versión sobre los episodios de violencia ocurridos el martes en Plaza de Mayo, cuando D´Elía le pegó en la cabeza a un manifestante.
Hoy, el actor toma la palabra y le responde al líder de los piquetes con ironía e inteligencia a través de una carta abierta que publica el sitio de espectáculos Primiciasya.com y que está dirigida a Cristina Fernández de Kirchner.
"Cristina, mucho gusto. Mi nombre es Fernando Peña, soy actor, tengo 45 años y soy uruguayo. Peco de inocente si pienso que usted no me conoce, pero como realmente no lo sé, porque no me cabe duda que debe de estar muy ocupada últimamente trabajando para que este país salga adelante, cometo la formalidad de presentarme. Siempre pienso lo difícil que debe ser manejar un país... Yo seguramente trabajo menos de la mitad que usted y a veces me encuentro aturdido por el estrés y los problemas ... Tantos millones de personas a su cargo, ¡qué lío, qué hastío! La verdad es que no me gustaría estar en sus zapatos", comienza.
Luego, cuenta cómo transcurre su rutina día a día y da paso al incidente con D´Elía: " Fui palangana para los vómitos de Luis D'Elía. Es que D'Elía se siente mal. Se siente mal porque no es coherente, se siente mal porque no tiene paz. Alguien que verbaliza que quiere matar a todos los blancos, a todos los rubios, a todos los que viven donde él no vive, a todos lo que tienen plata, no puede tener paz, o tiene la paz de Mengele".
Y continúa: "Acepto contradicciones, acepto enojos, peleas, puteadas, pero no tolero a las personas que se cruzan de vereda por algunos pesos. No comparto las ganas de matar. El odio profundo y arraigado tampoco. Las ganas de desunir, de embarullar y de confundir a la gente tampoco. Cuando me cortó diciéndome: 'Chau, querido...', enseguida empezaron los llamados, primero de mis amigos que me advertían que me iban a mandar a matar, que yo estaba loco, que cómo me iba a meter con ese tipo que está tan cerca de los Kirchner, que D'Elía tiene muuuucho poder, que es tremendamente peligroso".
Según Peña, fue entonces cuando consultó a su asesor legal: "¡Mi abogado me contestó que no había nada qué hacer porque el jefe de D'Elía es el ministro del Interior! Entonces sentí un poco de miedo. ¿Es así Cristina? Tranquilíceme y dígame que no, que Luis no trabaja para usted o para algún ministro. Pero, aún siendo así, mi miedo no es que D'Elía me mate, Cristina; mi miedo se basa en que lo anterior sea verdad. ¿Puede ser verdad que este hombre esté empleado para reprimir y contramarchar? ¿Para patotear? ¿Puede ser verdad? Ése es mi verdadero miedo. De todos modos lo dudo".
Luego, advierte a la Presidenta sobre el peligro de tener al líder piquetero y le pide que "tenga mucho cuidado con este señor que odia a los que tienen plata, a los que tienen auto, a los blancos, a los que viven en zona norte". "Cuídese usted también, le pido por favor, usted tiene plata, es blanca, tiene auto y vive en Olivos. A ver si este señor cambia de idea como es su costumbre y se le viene encima. Yo que usted me alejaría de él, no lo tendría sentado atrás en sus actos, ni me reuniría tan seguido con él".
Sobre el final, el actor manifiesta sus deseos para el futuro del país: "Quiero creer que pronto la Argentina ... va a ser una tierra fértil ... que se podrá sacar un DNI y un pasaporte en menos de un mes, que tendremos una policía seria y responsable ... No me cabe duda de que usted lo logrará. También quiero creer que Luis D'Elía es un señor apasionado, sanguíneo, al que a veces, como dijo en C5N, se le suelta la cadena ... Quiero creer que es tan justiciero que en su afán por imponer justicia social se desborda y se desboca. Quiero creer que nunca va a matar a alguien y que es un buen hombre. Quiero creer que ni usted ni nadie le pagan un centavo".
"Cuando todo eso suceda, le daré la mano a D'Elía y gritaré: "Viva Cristina"... Cuántas ganas tengo que todo eso suceda. ¿Estaré pecando de inocente e ingenuo otra vez? Espero que no", cierra la carta y firma con su nombre y apellido.