Cuando un chico mata a otro en el colegio: las alertas que desoyen padres y docentes

  • El caso del chico de 12 años que asesinó a un compañero porque lo molestaba en clase enciende una alarma sobre estos comportamientos que ya tienen antecedentes en lo que va de esta década.

 

La noticia fue escalofriante, pero no tan sorpresiva. Un niño de 12 años confesó que mató con un cuchillo, con el cual le cortó el cuello, a un compañero de 14 con el que estaba estudiando, porque lo molestaba en el colegio.

 

Este hecho se suma a lo ocurrido en el año 2000, un estudiante de 16 años mató a otro porque le decía "Pantriste", y a la tragedia de septiembre de 2004 en Carmen de Patagones cuando “Junior” (15) asesinó a tres compañeros e hirió a otros cinco.  Una especialista en adolescentes opina sobre estos episodios y carga las tintas contra la comunidad educativa y los padres.

El reciente hecho se registró el pasado viernes en la localidad correntina de Ituzaingó, y en un principio el agresor había dicho que su compañero fue atacado por una persona encapuchada que luego huyó. Pero finalmente el niño confesó que él había matado a su compañero porque lo molestaba permanentemente en la escuela y ya estaba cansado de esa situación.

Para Gabriela Renault, psicóloga especializada en adolescentes, en las generaciones anteriores también existían los chicos que cargaban a un chivo expiatorio con un adjetivo calificativo pero que se complementaba con otro positivo, como por ejemplo, "un gordo bueno".

 “Las victimas son los dos menores: uno murió fisicamente y el otro cómo remonta su situación, se preguntó Renault.
    

 

Sin embargo, en los últimos tiempos la especialista observó el factor de acoso y la maniobra de manipulación del otro. “Es cuando el otro ya no te deja pensar porque comienza a ser mucho más que una cargada y aparecen otros elementos donde la víctima es más vulnerable”, puntualizó.

Estos elementos aparecen cuando la presión de ese otro produce un sentimiento de no pertenencia, de quedar afuera lo que puede generar porblemas en la conducta alimentaria de los chicos. “Si sos flaco, no te van a mirar y tal vez no encontrás ropa en un negocio”, explicó. “En ese momento pueden venir a la mente los pensamientos para poder sacarse de encima al otro”, agregó Renault.

El recuerdo de “Pantriste y Junior”

“Hoy va a ser un lindo día", dicen que dijo Junior, de 15 años, antes de extraer de su mochila escolar la pistola Browning calibre 9 milímetros de su padre y disparar, sin pausa, sobre sus compañeros de 1er año B de la Escuela Media N° 2 Islas Malvinas de Carmen de Patagones. Junior, apodo por el que todos lo conocían, mató a tres alumnos e hirió a otros cinco.

La tragedia se desató luego de las 7.30 del martes 28 de septiembre de 2004. Tras izar la bandera en el patio de la escuela, los chicos se dirigieron a sus cursos (en lo que parecía un día más) y en pocos minutos se iba a desatar una verdadera locura manchada de sangre. Junior entró a clase, se paró junto a su pupitre, el primero al lado de la puerta, y no paró de disparar hasta agotar los 13 tiros del cargador. El joven permanece recluido, con otra identidad, en un instituto de menores de máxima seguridad en Ensenada, en las inmediaciones de la ciudad de La Plata.

Cuatro años atrás de ese terrible episodio (el 4 de agosto de 2000) Javier Romero (16) mató de un tiro en la cabeza a un compañero e hirió a otro porque lo llamaban “Pantriste", por el personaje central de una película de dibujitos animados de Manuel García Ferré estrenada meses antes y que trataba sobre la vida de un joven tímido, perdedor y desgarbado.

Ese hecho ocurrió en la puerta de la Escuela Media N° 9, en Rafael Calzada, partido de Almirante Brown y el Tribunal Oral N 6 de Lomas de Zamora absolvió al chico que fue declarado inimputable.

Renault comentó que cuando las cargadas son tan fuertes y sostenidas en el tiempo puede ocurrir un Acting ( acto sin mediación de la palabra) donde la persona no puede razonar y sucede un hecho disruptivo donde generalmente siempre existe una premonición y alertas que no fueron observadas por los compañeros, padres y docentes. “Junior decía que no le gustaba el grupo, que no quería ir más al colegio y que quería sacarse el problema de encima”, recordó.

Para Renault algunas se esas alertas pueden ser el bajo rendimiento escolar, el dejar de prestar atención, los cambios en el humor y las malas contestaciones en la escuela y en la casa. “Ojalá aprendiéramos de estos elementos para tomarlo como prevención”; se esperanzó.

“Junior decía que no le gustaba el grupo, que no quería ir más al colegio y que quería sacarse el problema de de encima”, recordó Renault en relación a las alertas que pueden dar esos chicos.    

 

Para la especialista, un chico con esas características agresivas no se forma de un día para otro y destacó la gran responsabilidad que tienen los padres que muchas veces los dejan a solas con la computadora o con la televisión donde, en muchos casos, están expuestos a juegos en red donde hay que matar al otro.

“Tal vez el chico mató virtualmente primero y fue ensayando para mejorar la puntería. Son chicos de 11 o 12 años, son muy pequeños para lo grande que parecen. Estamos hablando de una infancia, ni siquiera se iniciaron en la pubertad”, alertó. “Las victimas son los dos menores: uno murió fisicamente y el otro, ¿cómo remonta su situación?", se preguntó.

¿Cómo evitar este tipo de conductas?

Renault recomendó algunas medidas para tratar de evitar que estos hechos vuelvan a repetirse.

-Que los padres se involucren en la vida de sus hijos.
- No hay que dejarlos solos porque la sociedad es muy fuerte y se los chupa.
- Hay que escucharlos y empezar a preguntarles dónde están y con quién.
- Es importante meterlos en proyectos. Si son descubiertos por su talento pueden salir de esta situación. Tal vez sienten que no se pueden insertarse y que no se pueden defender.
- El sistema educativo debe comprometerse y ser parte del proyecto.

1 de Octubre de 2007 15:54 Alejandro Gorenstein


Comentarios (33)
dresan (anónimo) - 01-10-2007 23:21
Un episodio de violencia como este se inscribe en el fenómeno "bullyng". El hecho final que se desencadena ES LA CULMINACIÓN DE UN PROCESO y nos dice que de los adultos que rodeaban a estos chicos nadie supo ver lo que pasaba. Eso incluye a los padres del agresor ("el bullyng", el que jodia, molestaba, rompia las pelotas) que seguramente aseguraban que su hijo "es un santo", "si todos lo quieren y se rien con sus chistes inocentes", del agredido ("si te sigue molestando vos andá y en el baño rompele la cabeza a piñas"), la comunidad escolar ("aqui solo vienen 4 horas al dia y no tenemos tiempo de controlarlos" o sino "de eso se va a encargar el gabinete psicopedagogico").
Seguramente, ninguno de los sobrevivientes involucrados cambió en algo su conducta, hagamonos los boludos,, que total,, ya vienen las vacaciones...

la dudu (anónimo) - 01-10-2007 22:37
maestros eran los de antes,los de ahora faltan,piden permisos cada dos por tres,hacen huelga,chusmean,ni enseñan,ni les dan bolilla a los chicos,entonces de que valores o enseñanza les pueden dejar a los chicos de hoy en dia(no son ningun ejemplo!)ya es suficiente........

marina (anónimo) - 01-10-2007 22:11
Las aulas estan sobrecargadas de alumnos y estos cada dia son mas difíciles de manejar. Pero también cualquiera que estudia 3 años pueden llegar a ser maestros. Muchas personas eligen esta profesión porque es corta sin tener la vocación para ello y es un golpe muy fuerte enfrentarse a la realidad de niños y padres que no respetan ningún tipo de autoridad.

alejandro (anónimo) - 01-10-2007 21:49
El bajo rendimiento escolar, el dejar de prestar atención, los cambios en el humor y las malas contestaciones en la escuela y en la casa son comunes al 80 % del alumnado de un colegio de nivel medio cualquiera. Estos indicadores puestos de este modo sólo sirven para alimentar la paranoia de docentes y directivos.

mary (anónimo) - 01-10-2007 18:37
Los chicos están a la buena de DIos, por que hay demasiados chicos para una maestra, también no están todas preparadas como sería necesario, otra es que a mas complicación en la vida mas apoyo necesita un chico, tendrían que dar valores, en la escuela ya que muchas veces no lo traen de las casas, ya sean que vivan en lugares marginales o no, el cambio debe ser de fondo y enserio, con toda la estructura contenedora y toda la infraestructura. Hay mucho por hacer, no hay que quedarse en palabras.

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