Hace tres semanas una lectora compartió con
su indignación y denunció como en un boliche de Ramos Mejía, strippers y jóvenes del público compartían un juego sin límites, en el que los participantes practicaban sexo oral con el objetivo de quedarse con el premio: una botella de champagne.
El pasado fin de semana una joven de 16 años murió luego de ser internada tras consumir una pastilla de éxtasis en un boliche de Haedo. Es evidente que muchos de estos adolescentes están en riesgo y sus padres no están al tanto de los peligros que corren.
Para Gabriela Renault, psicóloga especializada en adolescentes, el peligro para estos chicos radica en que en estos tiempos predomina la llamada cultura líquida, en la que todo se desvanece y donde los valores no ponen el acento en el cuidado y donde la sexualidad está siempre expuesta.
“Hay micros que los pasan a buscar por el colegio y los padres no saben si es trucho, quién lo maneja. Los chicos se bajan del micro, compran alcohol y entran a los boliches. Yo trabajo con los padres y veo que están tranquilísimos", dijo Perrone.
“Es la misma cultura de la exposición, de un presente donde los valores están puestos en otro lado, no en el esfuerzo. Si me eligen por mi cuerpo y no por mi inteligencia, eso es parte de una cultura donde está ausente el esfuerzo para lograr algo”, expresó, y agregó: "Hoy el valor pasa por la rapidez con que se consigue todo. El consumo te dice: hoy te doy el placer”.
Para su colega, Hebe Perrone, en el caso de los menores habría que preguntarse si los boliches trabajan en un marco legal que permita la entrada de estos adolescentes. “Los padres actuales, en su gran mayoría, eligen la negación y la desconexión, eligen no ver lo que ocurre”. En su opinión, si los adultos fueran conscientes en las condiciones en las que van a los boliches, no los dejarían ir.
“Hay micros que los pasan a buscar por el colegio y los padres no saben si es trucho, quién lo maneja. Los chicos se bajan del micro, compran alcohol y entran a los boliches. Yo trabajo con los padres y veo que están tranquilísimos, nadie garantiza nada, hay una falta total de protección al menor”, aseguró.
Adultos en crisis, adolescentes desprotegidos
Para Renault, este comportamiento, esta exposición y este riesgo que atraviesan los fines de semana muchos adolescentes tiene que ver con a la crisis que atraviesan los adultos en el siglo XXI.
“La chica practica sexo oral a otro chico que sube. Todo esto por una botella de champagne. Les digo que además al boliche concurren menores de edad”, nos contó nuestra lectora por correo electrónico.
La especialista explicó que en el siglo pasado el mapa familiar lo conformaba un padre que trabajaba y una madre que, por lo general, pasaba mucho tiempo con sus hijos. Renault observó que ahora estos adultos trabajan más horas, vienen con problemas laborales en la cabeza y la dedicación para sus hijos disminuyó.
“En la clase media y alta los adultos se rompen para que (a sus hijos) no les falta nada y para que puedan ir a los mejores colegios y en la clase baja salen a cirujear . Hoy los chicos están en la soledad. Sus padres le dedican poco tiempo y hay poca escucha, poca bajada de valores, hoy no están esas pautas”, opinó Renault.
No cualquiera tiene sexo oral en un boliche
“La chica practica sexo oral a otro chico que sube. Todo esto por una botella de champagne. Les digo que además al boliche concurren menores de edad”, nos contó nuestra lectora por correo electrónico.
Para Perrone, con este tipo de exhibicionismo, lo que no se tiene en cuenta es el proceso de construcción de la intimidad, que es fundamental en la adolescencia y sostuvo que hay una violación de esas normas.
“Es la misma cultura de la exposición, de un presente donde los valores están puestos en otro lado, no en el esfuerzo", dijo Renault.
Sin embargo, aclaró que no cualquier joven se va a prestar a este tipo de competencias para hacerse acreedor de una botella de alcohol. “Aquel que lo hace es porque previamente dio indicios de su carácter exhibicionista”, dijo. “Es como que se violaran todas las normas de la vergüenza, que está al servicio de un sistema de represión útil”, alegó.
Perrone explicó que a medida que avanza todo este sistema de ausencia de represión, hay una aparente desinhibición en el ejercicio de una buena sexualidad, articulada con el afecto. “Se da el fenómeno de todo para afuera y para adentro no se puede hacer nada”, sugirió.
Por último, Renault enumeró una serie de recomendaciones para los padres que tienen hijos adolescentes. Sugirió que comiencen por desacelerar el estrés, y tratar de aumentar la capacidad de escuchar a los hijos e insistir en el valor de la familia.