La preocupación por la higiene bucal, muchas veces, se deja de lado. Pero a través de los años y cuando se llega a la adultez se encuentra una boca completamente lastimada y todos se arrepienten de esto. El momento de empezar a cuidar tus dientes es en la infancia. Ese es el tiempo crítico para adquirir los hábitos de higiene dental que se te harán costumbre a través de toda tu vida. Por ese motivo, si tenés hijos, tenés que ayudarles a mantener una rutina diaria hasta que ellos logren hacerlo solos.
La dentista Patricia Nielsen aseguró que el problema que comete la mayoría de la gente a la hora de lavarse los dientes es un mal cepillado.
Por este motivo, los hábitos que tendrás que ‘insertar’ en tu vida diaria son verdaderamente importantes y no sólo se basan en lavarte los dientes y usar hilo dental. También tendrás que limitar el azúcar que consumas para que puedas ayudar a la duración de tu dentadura.
La simpleza del cepillado no te tomará más de dos minutos para hacerlo como es debido y repartir la tarea en tres pasos: cepillado, hilo dental y enjuague bucal.
Posiblemente conozcas alguien que nunca haya tenido un cuidado debido y no tenga caries ni problemas en su dentadura. Nielsen explicó que “se cree que algunas personas tienen inmunidad natural”. “Se piensa que es una saliva que protege más la dentadura y un esmalte más resistente. Aunque no está comprobado”. No de duermas en los laureles, porque existen muy pocas personas con esta “capacidad natural”.
Posibles afecciones
Placa: Es un conjunto de bacterias que se genera en la superficie de los dientes y de las encías. Tiene la forma de película incolora y pegajosa. La placa es la principal causante de las caries y de las enfermedades en las encías.
Sarro: Cuando la placa se endurece se convierte en sarro. Sólo puede eliminarla el dentista cuando se sitúa en la base del diente a través de una limpieza bucal. Su color es marrón o amarillento.
Caries: Si tus hábitos en la limpieza no son buenos o son deficientes estás dejando que restos alimenticios se acumulen en tu boca y que producirán ácidos que destruirán tu esmalte dental.
Enfermedad periodontal: Esta patología crónica es más grave y es causada por la placa bacteriana y conduce a la pérdida de soporte periodontal de los dientes (del hueso en el que éstos se sujetan). El cigarrillo agravará esta enfermedad.
Mal Aliento (halitosis): El 40% de la población padece o ha padecido halitosis por culpa de su mala higiene bucal o a enfermedad de las encías. Pero por suerte, si tenés este problema, simplemente debés cepillarte como es debido y hacerte una limpieza profunda con hilo y enjuague bucal y tu mal aliento, desaparecerá.
Aunque parezca pronto, el cuidado de los dientes debe empezar a partir de los seis meses. Justo después de que aparezca la primera pieza dental. A esta –temprana- edad conveniente que limpies sus dientitos y sus encías con una gasa húmeda después de tomar la mamadera.
Recién a los dos años vas a tener que llevarlo al dentista y, en esta visita, comprobarás el desarrollo correcto de su dentadura.
Cuando cumpla los seis años y comiencen a caerse sus primeros dientes de leche tendrás que empezar a usar una pequeña cantidad de pasta dentífrica y un cepillo de cerdas suaves.
Ya en la adolescencia los hábitos de higiene bucal deberían haberse adquirido correctamente. Cepillarse –al menos- dos veces al día y usar una pasta dentífrico con mayor contenido en flúor.
En la adultez las costumbres que aprendiste –y usaste- a lo largo de tu vida tendrás que agregarle una visita periódicas al dentista ya que en esta etapa, la producción y secreción de saliva disminuyo, y su función es estabilizar el grado de acidez de tu boca, controlar la aparición de placa bacteriana y aportar calcio y flúor.
El cepillo, la pasta y el hilo dental son tus tres ‘mejores amigos’ a la hora de hablar de de la higiene bucal.
Cepillo: La función básica es eliminar los restos de alimentos y las bacterias sin dañar el esmalte. Lo ideal es cambiarlo por uno nuevo cada tres meses o cuando las cerdas se hayan estropeado.
Pasta dentífrica. Es un complemento del cepillo. Lo ayudará a terminar con la placa. Es muy importante que tenga flúor, que ayudará a remover las manchas.
Hilo dental: Se utiliza para limpiar entre los dientes y eliminar la placa que se depositó en estos espacios. Su uso se complementa con los enjuagues bucales y soluciones antisépticas, pero nunca debe sustituir al cepillado.