Brenda y Luis Grinberg no tuvieron una buena experiencia cuando nació su primer hijo hace ocho años por parto norma,l ya que le entregaron a su bebé sólo para que le diera un beso y se lo sacaron para pesarlo, medirlo y ponerle sondas. Fue por eso que decidieron buscar una alternativa diferente para tener a Tahiel y decidieron que fuera en su casa.
En los meses previos al parto, Brenda asistió a La casa de las parteras, un espacio que desde hace dos años inauguró Alejandra Mazzeo en Florida, Provincia de Buenos Aires, donde atiende a las parejas que están por dar a luz, con talleres de crianza y actividades para las embarazadas.
En esa casa las mamás también comparten sus experiencias. Fue allí que Brenda escuchó que muchas mujeres que ya habían dado a luz imaginaban tener a su bebé en un lugar de la casa y finalmente lo tuvieron en otro.
Ella había pensado tener a Tahiel en su habitación, donde quizás fue concebido, y finalmente –luego de cinco horas que duró su parto- lo tuvo en ese lugar.
“Nació a las 2 de la mañana y hasta las 4 estuvo despierto tomando la teta y durmió hasta las 12 en el medio de la mamá y el papá. Nadie molestó al bebé que estaba relajado en mi pecho, nunca lloró ni se alteró”, recordó emocionada Brenda. Y agregó: “Lo mas valioso fue que no me sentí perturbada”.
Su esposo –que estuvo presente en los dos partos- dijo que “en el primero me sentí un aparato más dentro del quirófano sin hacer nada”. Y continuó: “Cuando nació Tahiel fue una sensación increíble. Dormimos los tres juntos, yo había cortado el cordón umbilical y fue emocionante, fue el primer contacto con mi bebé".