Si la consigna es despertar la polémica y generar repercusión, todo indica que “
Bailando por un sueño 4” se llevará el premio al segmento televisivo más escandaloso de la temporada 2007. Convocados por Marcelo Tinelli para ser parte del staff de famosos del certamen de baile, los integrantes más explosivos de la farándula local harán acto de presencia en el concurso.
Basta nombrarlos para imaginar el nivel de peleas que pueden llegar a gestarse y convertirse en portada de revistas de peluquería: Nazarena Vélez, Nina
Peloso,
Silvia Süller, Florencia de la V,
Daniel Agostini, Carmen Barbieri,
Paula Robles, Rocío Marengo, Rodrigo “La Hiena” Barrios, Celina Rucci, Matías Alé y Juana Repetto, entre otros
25 personajes mediáticos.
Así, el terreno está listo para que la fórmula del famoso que baila con un desconocido para cumplir con un sueño benéfico siga siendo efectiva. Por eso y con el objetivo de conocer más sobre la vida de éstas peculiares estrellas del showbiz argentino, durante las próximas semanas

presentará día a día un completo recorrido por la carrera profesional y amorosa de cada uno de los participantes del Bailando.
Hoy: Silvia Suller, la reina del escándalo
Si bien la Real Academia Española no admite la palabra
“mediático”, el manual de la pantalla chica diría que son todas las personas que aparecen repentinamente en programas de chimentos y se instalan con un tema determinado (amarillista y que involucre a uno o más famosos) a cambio de un pago en efectivo. Y que mejor ejemplar de éstos que
Silvia Süller, la mujer pulposa que supo coronarse como la reina de las bataholas por excelencia.
Comenzó tímidamente como secretaria en el programa de Silvio Soldán "Grandes valores del tango".
Conocida por tirar leña al fuego de la vida de otros famosos y ser el centro del escándalo, la Suller es una
ex vedette que, siempre que abre la boca, genera algún revuelo. “Salgo a matar y hago reír como un payasito. Y
como me dijo Mirtha Legrand, doy rating”, dijo la rubia platinada en otra oportunidad.
Lo cierto es que ésta exuberante y extrovertida mujer alguna vez fue una jovencita de bajo perfil. Cuando todavía era casi una adolescente, comenzó a trabajar en la TV como secretaria de
Silvio Soldán en “
Grandes valores del tango”, con quien años más tarde se casaría y tendría a su segundo hijo, Cristian (la primera es de una pareja anterior y se llama Marilyn).
En los ’90 y comienzos del 2000,
su carrera profesional creció proporcionalmente con sus filosas declaraciones y la mujer que prefiere llamarse “showwoman” antes que actriz, protagonizó varios espectáculos en el teatro de revista como “Corona al gobierno, Suller al poder” junto a Jorge Corona y “Y dicen que somos aburridos, la joda continúa” con Tristán, Beto César y José Luis Gioia.
La historia de amor que pudo ser y no fue
Artísticamente, protagonizó varios espectáculos en el teatro de revista junto a Jorge Corona y Tristán, entre otros cómicos.
Cuando se conocieron en Canal 9, el amor entre Suller y Soldán no tardó en llegar. Por ese entonces, se los podía ver felices y enamorados. Bienestar que poco tiempo después los llevó a contraer matrimonio y tener al único hijo de la pareja.
Hasta acá, pareciera ser la historia de Cenicienta. Pero los buenos tiempos terminaron cuando los celos y la intromisión en el matrimonio por parte de la madre del presentador desbordaron la situación. De hecho, la rubia de lengua mordaz
no dudó en echarle la culpa de la separación a su suegra.
A partir de ese momento, la Süller lideró una
batalla mediática interminable contra su ex marido. En un primer momento compartió con el público su dolor por la ruptura con el que aún llama “
el amor de su vida”. Después se embarcó en una pelea de egos contra
Jacobo Winograd diciendo que tenía un
“chizito”. Luego se enfrentó a su hermano
Guido (otro mediático por excelencia) ventilando todas las miserias familiares. Y cuando estalló el bochorno de
Giselle Rímolo (la médica falsa que fuera pareja de Soldán) también salió a dar batalla.
Despecho y una agitada vida sexual
La vida amorosa que siguió a los años de la ruptura con Soldán da la impresión de ser la de una
mujer despechada que encontró en el descontrol la panacea a sus tristezas y frustraciones del corazón. Así, construyó una carrera de escándalos, lujuria y placer.
En televisión y algunas veces también en la justicia llegó a enfrentarse con todo tipo de personajes estrambóticos.
Sabida y jugosa para los más curiosos es la
maratónica sesión sexual en un hotel de Mar del Plata que mantuvo
con los jugadores del plantel de San Lorenzo a mediados de los ’90. En esa época, disfrutaba de vivir apasionadas aventuras con futbolistas.
Pero el avispero mediático volvió a despertarse cuando dijo haber tenido un affaire con
Hernán Crespo y confesó haber estado con
Juan Sebastián la “Brujita” Verón cuando éste salía con Panam. Y por si fuera poco, también comentó haberse metido en la cama de
Claudio Paul Caniggia.
Antes de comenzar el nuevo milenio, la estabilidad sentimental parecía llegar a su convulsionada existencia de la mano de
Claudio Ponce, un hombre alejado de la farándula y los flashes. Pero una vez más, volvió a enamorarse de la persona equivocada. A mediados de 2005, en un confuso episodio,
él intentó ahorcarla y ella decidió poner punto final a la relación.
Actualmente, no se le conoce pareja. Pero seguramente, con la exposición que recobrará gracias al Bailando, el público volverá a conocer los detalles íntimos de su vida. La mujer que no puede mantenerse alejada de la polémica dará de qué hablar nuevamente.