El hombre había pasado sin escalas desde su lejano pueblito africano a adornar las marquesinas más glamorosas de Nueva York. Por eso y por mucho dinero, lujo y fama que le prometían prefirió abrazar a uno de sus cabritos que a la bellísima Gisele Bundchen.
La historia entre la supermodel y el campesino, llamado Keseme Ole Parsapaet, había nacido el año pasado cuando protagonizaron varios anuncios publicitarios y hasta sus rotros llegaron en la prestigiosa revista Vogue.
A mitad de año pasado el miembro de la tribu Maasai fue trasladado de su pueblo en Oloomunyi -a las afueras Kenia- hasta Londres, para posar con Bundchen en un anuncio de
Product Red, una
campaña en la que firmas como Gap, Emporio Armani, Converse y American Express donan parte de las ventas de ciertos artículos, conocidos como “productos rojos”.
Con el dinero se compró una cabaña, 20 reses, 150 cabras y un camión
"Para ser honesto, cuando estaba con esta mujer sólo pensaba en mi ganado y mis cabras", dijo en su primera entrevista desde su breve encuentro con el mundo de las celebridades.
Ahora Parsapaet está de vuelta en Oloomunyi, donde la expectativa de vida es de 50 años, la gente bebe agua de lluvia o escala seis millas a un manantial, la malaria es pan de cada día, la electricidad inexistente y el ganado es arreado al pueblo por las noches para protegerlo de los animales salvajes. Por la campaña recibió 5.000 dólares mucho más que los 90 que suele ganar al mes vendiendo reses.
"Tener cabras y vacas es más importante que modelar", declaró en lengua Maasai mientras cientos de moscas revoloteaban sobre su cabeza. Aún así, Parsapaet -que mide 1,88- se dio cuenta que la pasarela no es lo suyo. “No podrían persuadirme de abandonar mi vida aquí", concluyó.