El porcentaje de Infidelidad en las parejas monógamas -que ronda un 70 por ciento- demuestra que sentir atracción por más de una persona es lo habitual, dice la profesora de psicología Meg Barker, de la Universidad de South Bank, en Londres. Y este parece ser el argumento de los grupos de polienamorados, que conforman parejas abiertas en las que, si bien existen ciertas reglas acordadas por los mismos miembros, la posibilidad de tener otras relaciones paralelas existe y es muy bien recibida.
Según el diario La Nación, en estas familias atípicas es frecuente escuchar a alguien que presenta al marido de su novia o a su mujer y sus novios, ya que no se trata sólo de tener relaciones paralelas, sino de incluir a los amantes en el círculo familiar, conocer a sus hijos, esposas y maridos y compartir con ellos muchas salidas y experiencias cotidianas.
Los polienamorados conforman parejas abiertas en las qe esposos, amantes e hijos se conocen y comparten momentos juntos.
Los seguidores de este estilo de vida argumentan que permite
conciliar una relación estable a largo plazo con la variedad romántica y saca del camino el peso de la infidelidad, ya que los miembros de estas parejas están libres de los votos matrimoniales
tradicionales.
La psiquiatra estadounidense
Elaine Cook publicó un estudio sobre polienamorados en el último número de la revista
Electronic Journal of Human Sexuality en el cual encontró que las parejas que eligen este estilo de vida se quedan juntas
tanto tiempo como las monógamas aunque difieren al explicar las
razones para seguir unidas: mientras que los polienamorados mencionan al
amor o la
conexión, los monógamos a menudo señalan factores externos como la
religión o la
familia como el motivo principal para seguir juntos.
Los que están en contra de este tipo de funcionamiento familiar señalan que es un estilo de vida
autoindulgente y
moralmente reprimible.
Joan Roughgarden, de la Universidad de Stanford, en Palo Alto, California, señala que el polienamoramiento no va a durar porque la probabilidad de
criar niños con éxito en un contexto como ese es muy limitada.
Los seguidores de este estilo de vida dicen que permite congeniar la pareja estable con la variedad amorosa, pero los detractores aducen que es moralmente reprimible.
Sin embargo, el biólogo evolucionista David Barsh, de la Universidad de Washington, en Seattle, afirma que existe una cantidad de evidencia sobrecogedora de que la monogamia no es algo natural.
De hecho, Barker, quien también presentó un estudio sobre este tipo de parejas, asegura que muchos polienamorados dicen no sentir celos al saber que sus parejas se relacionan con otras personas. “Esto nos permite comprender cómo la gente le puede encontrar un sentido diferente a su mundo si la monogamia no es lo preestablecido”.
En síntesis, si una nueva pareja dice: “te poliamo”, habrá que estar preparado para no ser el único dueño de su corazón.