Ante el fenómeno Gran Hermano
se propone ir más allá de lo que se ve a simple vista. Del encierro y de la exposición extrema de sus participantes. Ahondar en sus características psicológicas y contar qué hay detrás de las actividades cotidianas vividas a la vista de millones de personas.
Este texto no supone un análisis psicológico académico ni tradicional sino que es presentado como una suerte de exploración de posibles estrategias y de actos inconscientes dentro del contexto de un juego televisivo.
Día a día en
un completo informe con lo que se sabe y lo que no de cada participante. Las hipótesis sobre sus diferentes personalidades, sus conflictos internos y sus estrategias para ganar el juego.
Hoy: Griselda Sánchez
Quién es
Es mendocina y tiene 22 años. Tiene una hija de 4 años. Es actriz y modelo gráfica. Se hizo conocida a partir de la difusión de una serie de videos eróticos que realizó para al canal Playboy TV.
Perfil
Griselda es una gran seductora y lo sabe. Tiene la autoestima alta, y esto le permitió agrandarse y sobreexponerse desde que entró en la casa. Aunque los primeros días le jugó en contra y fue nominada, después reaccionó y bajó su perfil.
Tiene una necesidad de mostrarse todo el tiempo y está relacionado con la simulación, con el juego.
Además, es histérica y se puede pensar que esta afición por mostrarse en ropa diminuta y bailes hipersensuales, hasta en situaciones cotidianas como lavar los platos o tomar sol, es una puesta en escena.
Esto tiene que ver con una necesidad de mostrarse todo el tiempo y está relacionado con la simulación, con el juego.
Claro que esta actitud le puede generar conflictos con las otras chicas del grupo, aunque es posible que le resulte beneficioso en su relación con los hombres, que son mayoría en la casa.
Videos, popularidad y fascinación
Es posible que a la gente la atrape la cuestión que salió a la luz a partir de la difusión de sus videos en un conocido canal erótico. Esto, al igual que en el caso de Tamara Paganini, genera un interés en su persona y potencia su nivel de conocimiento.
Por otro lado, y desde otro punto de vista, el tema puede llevar a que la gente la vea como una víctima que tuvo que realizar esos videos porque no le quedaba otra opción para darle de comer a su hija.
En este sentido se da una situación parecida a la ganadora de otra edición, Viviana Colmenero (quien tenía un pasado vinculado a la prostitución), en la que se la vio con compasión y se la redimió para reintegrarla a la sociedad para que no tenga que volver a participar por necesidad -como en el caso que estamos analizando-, de otro show erótico.
Sin embargo, puede también que sea el motor de una expulsión por parte de los televidentes que la ven como un mal ejemplo.
En resumen, los expectadores pueden reaccionar de manera diferente y se pueden dar dos tipos de identificaciones en el afuera, a modo de doble juego contradictorio: un grupo que odia su pasado reciente y la ve como una madre abandónica y narcisista; y otro que la considera un ejemplo de esfuerzo individual por cuidar de su hija como puede. Una especie de “cenicienta” posmoderna.
Los desnudos “cuidados” no son sentidos. En este marco, es capaz de fingir con facilidad. Finge relaciones En consecuencia es posible que sea una mentirosa compulsiva y hasta frígida.
En relación con lo antes expuesto, los desnudos “cuidados” no son sentidos. En este marco, es capaz de fingir con facilidad. Finge relaciones En consecuencia, es posible que sea una mentirosa compulsiva y hasta frígida.
Además, le gusta la fama y ser vista como chica sexy. Algunas de las características centrales de este tipo de personalidad son:
- Una idealización del cuerpo, una fuerte primacía de lo corporal sobre lo intelectual.
- Intentar alcanzar un estándar de belleza prefijado y socialmente aceptado.
- Bajo el halo de Playboy, legitima su fogosidad y su sensualidad como un acto “cuidado” y con ciertos requisitos básicos que impone la marca.
Una triple estrategia disfrazada
La ingenuidad por un lado, la sensualidad, y la compasión por el otro, son los tres pilares de la estrategia emprendida por Griselda. Claro que ninguna de éstas es explícita sino que están en interacción constantemente para minimizar la posibilidad de que sea vista como una jugadora de peso.
En el caso del primer pilar estratégico, la joven se presenta en forma de provinciana que no entiende los códigos de la ciudad y el porteñismo. Inclusive como si quedase afuera de los chistes más subidos de tono e irónicos.
La segunda estrategia tiene que ver con la ya desarrollada sensualidad. Sólo restaría por agregar a esta cuestión, que el público masculino estará agradecido por su exhibicionismo y sus curvas que no se ocupa nunca en ocultar o disimular.
Finalmente el tercer pilar fundamental es la compasión. Aquí Griselda dosifica sus relatos sobre su hija y sus patologías al respecto. No sea cosa que se aparte demasiado de su sensualidad y pierda a los televidentes masculinos.
Beatriz Goldberg
Lic. en Psicología.
Especialista en crisis individual.
[Informe: Ezequiel Spillman]