Darío Grandinetti gira y presiona un botón de su mesa de luz. Entonces, la mitad de la cama que ocupa su compañera sexual se hunde y ella desaparece en el vacío.
La escena que imaginó Eliseo Subiela en "El lado oscuro del corazón" juega a representar lo que los hombres quieren "despues de...". Según parece, nadie pensó para el cine qué quieren ellas, pero la fantasía dice que las mujeres buscan mimos y arrumacos. La realidad, en cambio, a veces dice otra cosa.
Caricias vs relax
“Quiero que ella se
convierta en pizza”, respondió Alejandro Marquioto ante la pregunta de qué pasa después del sexo. En contraposición, Romina Rodríguez (27) confesó, alimentando el mito: “Quiero quedarme abrazada a él
para siempre”.
Ante esta temática los expertos consultados no se ponen de acuerdo. Mientras que la psicóloga Graciela Cafici le adjudica la razón a cuestiones culturales, el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff habla de las necesidades de cada sexo.
“A los hombres se les enseñó que el amor y el sexo van separados y por lo tanto que cuantas más mujeres tengan, más ganadores son”, explicó Cafici. Además, agregó que “las mujeres, por el contrario, fueron educadas para integrar esos dos componentes y es por eso que se las relaciona con actitudes más románticas".
Por su parte, Kusnetzoff sostuvo que pese a que ambos sexos tienen las mismas necesidades en cada uno predomina una diferente.
“Mientras que el hombre es preponderantemente genital, concreto, y necesita tener vínculos o relaciones sexuales para descargar el exceso de semen –acto que les provoca cansancio-, las mujeres son más subjetivas. Necesitan tiempo, ser miradas y acariciadas eróticamente”, expuso el experto.
De aquí que el hombre prefiera, una vez concluido el orgasmo, descansar, tomar un whisky, fumar un cigarrillo, ya que para él “el coito significa un corte bastante abrupto. En cambio, para la mujer la sensación es más parecida a un desgarro”, concluyó el sexólogo.
Quién aprieta el botón primero
El resistirse a aceptar los roles impuestos por la sociedad eventualmente genera actitudes de enojo o despecho, en pos de romper con el rol que la cultura les marca como correcto.
“A mi me encantan los mimos, caricias y demás, pero no siempre sucede. Hace un tiempo salía con un pibe fanático de la peli de (Eliseo) Subiela. La veíamos siempre y nos matábamos de risa de la imagen de la palanca. Hasta que un día sospeché que era una indirecta. Yo no esperé que el me lo haga y apreté el botón primero”, contó Aldana Gorosita invirtiendo el mito.
Como es visto, no todo condice con el imaginario colectivo. Hay quienes siendo hombres prefieren los arrumacos y hay otras que siendo mujeres prefieren el descanso. Antonella Tascani (21) parece ser el caso: “Yo me fumo un pucho y ya”. A esta postura se le sumó Soledad García (24): “Cuando terminamos estoy cansada y lo único que quiero es dormir. Nada de besos y caricias”, confesó.
Los hombres también pueden ser más románticos. Mucho tiene que ver si su compañera de sexo es su pareja o una relación ocasional. “A mi la verdad me gusta compartir el post sexo con mi pareja. Disfruto de los mimos. Pero si se trata de una mina con la que no hay nada más que sexo prefiero irme o echarla al toque. Y claro, ducharme”, declaró Juan Diego Casa (29).
Para Kusnetzoff el hecho que ambos estén al tanto de las necesidades del otro da paso a la tolerancia y al llevarse bien en la cama.