Ser gordo es un tema de libro*Parece que los flacos no tienen nada que decir acerca de su físico; sin embargo, algunos de los que pesan más de lo que quisieran se dedican a escribir sobre su vida.La vedette Carmen Baribieri y el periodista Mauro Fulco tienen algo en común: los dos son gordos y los dos hablaron de esa característica en un libro: “Soy XL, ¿y qué?”, dice Barbieri en so obra publicada por El Ateneo, mientras que Fulco promete contar sobre los “Gordos: peripecias en el afán por adelgazar”, en su libro publicado por Sudamericana.
Y los temas que recorren las dos obras también coinciden bastante: cuentan cómo es pasar la infancia y la adolescencia estando excedidos de peso, cómo son las relaciones con la familia y con el sexo opuesto, qué pasa en los grupos de autoayuda y las dietas que hicieron y sus resultados, los problemas con la ropa, la odiada balanza…
Por ejemplo, mirá lo que dicen con respecto a las relaciones de pareja:
“Para el gordito siempre es difícil entablar contacto con el mundo de la conquista. Por un lado, por la vestimenta, que casi nunca puede estar a tono con lo actual. De grande uno tiene otros rebusques, pero al principio de la vida de seducción estar fuera de lugar y de tiempo puede ser fatal para el desarrollo de un macho, no en el sentido social de la palabra sino en el natural, cualquiera sea su orientación sexual”, dice Fulco y pasa a relatar su experiencia, recordando los bailes de la escuela: “Lo que en una multitud es apenas un lento con un anónimo ayudador la oscuridad del ambiente, en la intimidad del grado era ‘bailar con un gordo’, un pecado imperdonable para las chicas, que a esa edad son todas Antonellas, la mala de ‘Patito Feo’ (…) En mi caso, como en la mayoría, apelé a una especie de clown. El payaso del grupo. El famoso ‘gordito simpático’. Así como los lindos no tienen que hacer otro esfuerzo más que acodarse en una barra para conquistar a una mujer, en mi caso tuve que desarrollar una destreza verbal comparable a la de un Testigo de Jehová un domingo por la mañana. Si además de gordo hubiera nacido mudo, hubiera muerto virgen”, asegura.
Desde la posición femenina, Barbieri reflexiona: “Para la gorda, la primera cita con un hombre es muy difícil. Primero, porque no hay muchos hombres que quieran salir en público con una XL. Puede ser que una XL los vuelva locos, los excite mucho, pero a la hora de la salida, las cosas cambian. Así como la gorda se siente mirada, el hombre –especialmente si es inseguro- va a tener miedo al qué dirán: -Mirá ese tipo, la gorda que se levantó”.
“Pero muchas veces la historia tiene un final feliz –alienta Carmen-, porque siempre hay un hombre para la gorda. María Martha Serra lima, a quien amo y admiro, ha tenido los mejores romances, los mejores amores… y la han correspondido. Te doy otro ejemplo: a Sandro le gustaban las gordas; todas sus mujeres han sido así. Nunca con una flaca”, dice Barbieri.
De hecho, tanto Mauro Fulco como Carmen Barbieri tienen parejas estables –imperdible la anécdota del smoking para el casamiento del periodista-, de modo que habrá que creerle a la vedette cuando dice que “hay hombres para todas” y también pensar que “hay mujeres para todos”.
Contanos cuál es tu experiencia si sos un hombre o una mujer XL o, si no lo sos, si saldrías con alguien que lo fuera. | 30 de Noviembre de 2009 09:15 |
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