El Barco / Jorge Cohen

*El autor era Jefe de Prensa de la Embajada de Israel y estaba trabajando en el segundo piso en el momento del atentado. Se considera un privilegiado por poder escribir después de haber sobrevivido y en su libro

Cuando ocurrió el atentado a la Embajada de Israel en Buenos Aires, Jorge Cohen estaba en el segundo piso: fue despedido, salió de entre los escombros y sobrevivió. Escribió "Cuentos bajo los escombros" y "El Barco" de Editorial Ross.

"En principio, todo lo que he escrito o escriba luego de los atentados está o estará directa o indirectamente influido por ellos. Todo. Hasta cuando escribo la lista de compras en el supermercado. Ese es mi piso narrativo. Aunque no me lo proponga, en algún lugar del texto estarán el clima, la sospecha, estarán las complicidades, las hipocresías, los encubrimientos. Estará ese decorado sostenido por la Justicia, ese decorado con los buenos y con los malos de la película. En suma, en algún lugar de la trama estará la impunidad", explica Cohen en una entrevista que le realizó la periodista Fernanda Kantor en exclusiva para .


 

- En "El Barco" hay un asesinato en el que el presunto asesino rinde luego homenaje a su víctima. ¿Esto sugiere una continuidad en esa relación ficción-realidad a la que te referiste recién?

- Cuando escribía la novela pensaba que en la ficción era natural que sucediera eso, pero no lo vinculé con los atentados, al menos concientemente. Esa relación que vos hacés me parece atinada. Asesinos que simulan llorar a sus víctimas en la trama siniestra de los atentados. Bien. ¿por que no pensar que eso sucedió y que aún sucede?


- Como en tu ficción, que el presunto asesino reza concentrado durante el sepelio de Posadas, su víctima.

- Eso sucede en la novela, en el realismo de ese texto. Y puede ser tomado también como una metáfora.

- ¿La literatura y la ficción pueden incidir de alguna manera contra estas conductas y contra la hipocresía que vos marcás?

- Es una respuesta difícil porque es difícil medir ese impacto, en caso de que tal cosa fuera posible. Sin embargo, y con los riesgos de las generalizaciones, me parece que hoy la literatura tiene una incidencia lateral, mínima en la sociedad y aún en la cultura, mucho más atravesada por la información pública. Entonces, diría que hoy la influencia de la literatura contra la impunidad es francamente menor. ¿Qué puede hacer la literatura frente al terrorismo en dosis industriales, a los grupos violentos y militarizados, a los jueces que no juzgan, a los diplomáticos desinteresados en lo que debiera interesarles, a los investigadores que no investigan?
Pero habrá que pensar también si es función de quienes escribimos ficción  situarnos frente a esos poderes fácticos y en caso afirmativo para qué.


- ¿Es esa una función de la literatura?

- No lo sé. Sartre decía que sí y Vargas Llosa también lo dice. Alguien que se dedica a esto tiene, antes que nada, que saber escribir. Lo demás se puede discutir.


- Sin embargo, tus cuentos significaron un aporte a la memoria, directo e indirecto, y la posibilidad  - que vos mismo marcaste en una entrevista anterior - de pasar de ser victima a ser testigo.

- La literatura puede apuntalar la memoria como un hecho simbólico y algunos críticos hicieron esa generosa interpretación de "Cuentos bajo los escombros". Si fue así, bienvenida la memoria. Se apuntala la memoria y eso se puede lograr. Pasar a ser un testigo fue un proceso personal, pero no hubiera sido posible sin mi trabajo como escritor.

- Me surge esta pregunta luego de escucharte: ¿Que es ser un escritor honesto?

- No se me ocurre más que contestarte con la frase de Osvaldo Soriano: ¿qué escritor honesto opta por los vencedores?


- ¿Quiénes son los vencedores dentro de las cuestiones que estamos hablando?

- En la no ficción de la que venimos hablando en la entrevista, los vencedores son quienes pensaron y llevaron a cabo los atentados, sus encubridores, sus cómplices. Claramente.


- ¿Y en tu literatura?

- En mi literatura los personajes más queribles no son precisamente los ganadores, o lo que lo establecido conoce como tales. Me animo a decir que eso sucede con mis personajes en el "El Barco", y esto se puede leer en el final de la novela.

 

-¿Y aplicado a vos mismo?
- Aunque esto no me parece que le interese a nadie,
creo que soy un privilegiado, empezando por el hecho de que puedo escribir, y lo puedo hacer luego de haber salido despedido de entre los escombros, con vida, aquel 17 de marzo.

- La novela tiene, tal tu característica, las palabras indispensables, muy pocos adjetivos, diálogos tajantes, breves. ¿Por qué?

- Es una estrategia narrativa. Me parece que lo que se puede contar en diez palabras hay que contarlo en ocho y luego si se puede en seis. Es mi punto de vista, sólo eso.

- ¿Te merece alguna otra reflexión? Te lo pregunto porque es notorio ese rasgo de tu escritura, quizás sea el más saliente, además del suspenso.

- Es una elección. No me siento cómodo con palabras de más. Por otra parte, vivimos con muchas palabras de más: en los medios audiovisuales pasa demasiado a menudo, en los textos de la burocracia, en los discursos, en los vendedores de ilusiones.

18 de Noviembre de 2009 11:27


Comentarios (2)
Roberto Molina (anónimo) - 29-11-2009 09:50
A través de esta nota se refleja el auténtico pensamiento de una persona, que fue víctima de un atentado terrorista. Luego de esa tragedia haber volcado en su trabajo literario sus reacciones y su lógico rencor contra los autores de ese episodio que enlutó a la sociedad argentina.

Sin embargo, Cohen ha escrito sus dos libros con una óptica de paz, sin rencores y con la mirada puesta en el futuro, no en el pasado. Eso evidencia una mentalidad positiva y cargada de esperanza.

Sus trabajos no están atados al atentado contra la Embajada de Israel, pese a que el autor seguramente habrá tenido que soportar la mochila de las consecuencias que ese atentado produce. Cohen escribe, cómo el mismo lo señala, en función de testigo de la realidad.

Esa virtud lo ubica como un escritor dotado de una perspectiva muy amplia, que puede reflejar los hechos de la realidad como un espejo, alejado de cualquier influencia de su vida personal.

Roberto Molina

Ma. del C. Fleury (anónimo) - 20-11-2009 07:45
Excelente nota y distinta en varios aspectos.
Sobre el hecho físico ocurrido ya se encarga la investigación judicial. La importancia del testimonio escrito de Jorge Cohen como sobreviviente y que perdurará más allá de lo que se informa públicamente, es ahondar en la personalidad de quienes llegan a perpetrar esos hechos, es buscar la causa por sobre el efecto.
No es habitual que a través de la información pública se repare en el trasfondo, en lo que no se ve pero poco a poco va destruendo el interior de cada uno hasta llegar a la expresión máxima de la violencia exterior.
Felicitaciones ! por una entrevista tan madura.

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