Luego de la derrota del oficialismo en la última elección legislativa, Daniel Scioli, designado por Néstor Kirchner al frente del Partido Justicialista (PJ), tiene en sus manos una tarea complicada ya que son varios los dirigentes que reclaman mayor protagonismo dentro de su estructura.
Ayer el gobernador de la provincia de Buenos Aires continuó su ronda de negociaciones con distintos referentes nacionales, aunque no con mucho éxito, según sostiene el diario Clarín. Es que el senador por Santa Fe, Carlos Reutemann, acusó recibo del llamado telefónico pero aseguró que no lo responderá.
Scioli le dejó un mensaje en el celular que Reutemann, según anticipó, no responderá: "No estoy interesado en lo que pasa a nivel partidario. Él es la autoridad partidaria, que se haga responsable, pero yo no voy a participar", declaró.
Entretanto, el gobernador de Tucumán, el kirchnerista José Alperovich, canceló la reunión que hoy tenía previsto mantener con su colega bonaerense. La convocatoria de Scioli a la unidad partidaria también fue rechazada por los peronistas disidentes Francisco de Narváez, Ramón Puerta, Felipe Solá y Alberto Rodríguez Saa.
Scioli tendría pensado convocar a un congreso partidario y conformar una mesa de acción que lo ayude a conducir las riendas de este caballo desbocado en el que parece haberse transformado el PJ a nivel nacional.
El martes se reunió con Hugo Moyano y los gobernadores de Chubut, Mario Das Neves, y de Chaco, Jorge Capitanich. Y ayer, miércoles, se encontró con sus pares de San Juan, José Luis Gioja; de Entre Ríos, Sergio Urribarri; y de Salta, Juan Manuel Urtubey. Todos le transmitieron la preocupación central que parece adueñarse de los dirigentes justicialistas: que se atienda la nueva realidad derivada del resultado de las elecciones y se abra el juego a los ganadores. O, lo que es lo mismo, que se corran los perderores.