Cronistas y viajerosRelatos de un viaje cool: la moda es contar travesias desde la Web*Te presentamos a tres jóvenes argentinos que se lanzaron a recorrer Asia y Oceanía. | |||||||||||||||||||||||||||||
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Diego Salamone, Santiago López y Martín Weisz están en Nueva Zelanda, trabajando de lo que pueden y llevando adelante un sueño: su Proyecto Kiwi, una travesía que, como buenos periodistas, transforman en coloridas crónicas en su página Web, como la que habla de la presencia argentina en Nueva Zelanda:
Son las seis de la tarde. En Waiheke, una isla paradisíaca a minutos de la ciudad de Auckland, Nueva Zelanda, el sol brilla sobre un mar que por su calma, color y limpieza imita una postal tradicional del caribe. Las olas rompen suaves sobre una playa de arena fina cercada por dos acantilados repletos de vegetación. En la orilla, un grupo de jóvenes, entre los que se distinguen a la perfección rasgos latinos, maoríes, asiáticos y europeos. En cualquier playa de Argentina, estarían jugando al futbol, pero estando en el hogar de los famosos All Blacks, el “picadito” es reemplazado por una tocata de rugby. La mayoría de ellos forman parte de los miles que eligen el país de Oceanía como el destino ideal para combinar placer y trabajo.
“Año tras año aumenta la cantidad de Argentinos que llegan a este país. No sólo como turistas, sino también con el objetivo de trabajar, ahorrar y viajar”, cuenta Luciano Borneana, empleado del Hotel Hilton en Auckland, quien hace tres años vive en la ciudad más importante de Nueva Zelanda. “Muchos llegan como yo, para perfeccionar el inglés y por la experiencia del viaje, pero se terminan quedando varios años”, agrega “Lucho”, como lo llama su grupo de amigos, compuesto por gente de varias nacionalidades.
Desde hace casi una década, Nueva Zelanda otorga a diferentes países del mundo un cupo de visas anuales que varían desde trescientos a más de mil plazas por nación. Están destinadas a personas de entre 18 y 30 años que quieran recorrer el país y al mismo tiempo poder trabajar para financiarse la estadía. Francia y Canadá fueron los primeros beneficiados, a los que más tarde se les sumaron otros países de Europa y más tarde de Sudamérica. En el caso de Argentina, los primeros permisos comenzaron a otorgarse en 2003. En ese entonces 100 visas alcanzaban a cubrir la demanda para todos los interesados, durante todo el año. Hoy, a pesar de que los requisitos siguen siendo los mismos y que incluso se incrementó la cantidad de visas a mil plazas, las vacantes para el año 2009 se agotaron en menos de 48 horas.
“Llegamos a mediados de diciembre de 2008 y en menos de una semana conseguimos trabajos en el campo, en bares y en restaurantes. Es increíble lo fácil que resulta trabajar” sostiene Blas, oriundo de San Isidro, considerado en Waiheke uno de los “nuevos argentinos” por su reciente llegada.
Las visas “Working Holidays” permiten, como su nombre en inglés lo indica, vacacionar y trabajar. La combinación puede ser regulada a gusto: hay quienes priorizan el viajar, y a medida que recorren el país consiguen trabajos temporales. Otros, en cambio, deciden aprovechar la amplia oferta laboral para ahorrar algo de dinero. Los trabajos pueden ser desde la construcción o el campo, hasta puestos en lujosos hoteles cinco estrellas o restaurantes de alta cocina. “Conocés culturas, personas, idiomas. Este viaje me partió la cabeza. Crecí mucho y estoy feliz por haber tenido la chance de hacerlo”, remarca Andrea Mengoni, de 26 años, quien se encuentra en el tramo final de su viaje, ya que pasó once meses recorriendo y trabajando, del total de doce que habilita la visa.
El furor por Nueva Zelanda puede atribuirse a las vivencias de quienes han estado aquí y las pasaron de boca en boca como “una experiencia que sí o sí hay que vivir”; también quienes aún se encuentran viajando tientan a sus amigos y conocidos con fotos de lugares impresionantes y anécdotas inolvidables. “Cuando hablamos de un viaje fuera de lo común no lo decimos sin conocimiento de causa. En esta mesa hay muchas personas que viajaron por diferentes países y trabajaron en distintos rubros. Sin embargo todos coincidimos que nada se compara con Nueva Zelanda.”, remata Debora Periri delante de una mesa de quince argentinos que viven en Waiheke y se juntaron a comer un asado que trata de parecerse lo más posible al de Argentina. La carne no será la misma, pero el ritual y la tradición se mantienen vivos. El vino, en cambio, es sí un tinto mendocino que se consigue por estos pagos. Tras el descorche, el brindis inaugura una nueva velada que a pesar de la distancia hará a este nuevo grupo de amigos sentirse como en casa.
Desde Nueva Zelanda, los tres jóvenes saldrán el 31 de marzo para seguir su recorrido por: Indonesia, Singapur, Malasia, Tailandia, Camboya, Vietnam, Laos, Fillipinas, China, India, Nepal, Bangladesh y Australia...
Para sentir que viajamos con ellos y para conocer todas las características de esa parte del mundo desde una mirada argentina, asombrándonos de las mismas cosas, bastará con seguirles los pasos a través de la Web a estos mochileros del Tercer Milenio.
| 26 de febrero de 2009 11:57 |
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