Si de cambios se trata, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, está listo para hacer varios. Pero no sólo con respecto a la economía, la política, o los derechos humanos, sino también con la decoración de su nuevo hogar, la Casa Blanca.
El novel presidente, de sólo 48 años, ya imprimió su sello al implementar las sesiones de gabinete sin sacos, sólo en camisa y corbata. La explicación es sencilla, Obama detesta el frío y mantiene la calefacción de la Casa Blanca alto, según publicó el diario La Nación.
Durante los 8 años de gobierno de George W. Bush el traje fue el denominador común, así fuera día de semana o de fin de semana. Desde que llegó, Obama firmó decretos sobre el cierre la cárcel de Guantánamo… y sobre el “estilo casual” de la vestimenta de fin de semana para los empleados del gobierno.
La influencia de Bush se desvanece a cada momento que Obama permanece en el Salón Oval, el despacho presidencial. Además de prescindir del saco de su traje, el presidente norteamericano llega a su oficina a las 9 de la mañana, dos horas después de que lo hiciera su antecesor.
La explicación, según el artículo del New York Times publicado por La Nación, es que hace su ejercicio físico a las 7 menos cuarto de la mañana, y después desayuna con su familia, su esposa Michelle y sus hijas Malia, de 10 años, y Sasha, de 7.
A la hora del almuerzo, incluido el almuerzo semanal con su vicepresidente, Joe Biden, Obama prefiere una hamburguesa con queso, pollo o pescado. Y muchas bebidas orgánicas, como té frío.
Pero además, Obama se muestra reacio a usar su oficina para reuniones, sino que va por los pasillos de la casa de Gobierno buscando a sus asesores y hablándoles directamente en sus oficinas. Aunque los encuentre con los pies sobre el escritorio, como le pasó a su jefe de Prensa, Robert Gibbs.
Quizás el presidente esté incómodo con la decoración que su antecesor dejó en el Salón Oval: Bush hizo que su mujer, Laura, diseñara la alfombra, puso unos platos decorativos verdes y blancos y había hecho colgar los retratos de Abraham Lincoln y George Washington.
Obama decidió que los platos se vean, justo cuando firmaba el decreto sobre Guantánamo.